eficiencia hídrica
Eficiencia hídrica en sistemas de riego

Muchas veces notamos que las instalaciones en nuestro jardín, y/o en el de algún vecino, proporcionan agua por varios puntos, malgastando de esta manera una importante cantidad de agua que, como sabemos, es un recurso vital que no debemos desperdiciar.

¿Qué significa la eficiencia hídrica en sistemas de riego?

Hablar de eficiencia hídrica es hablar del conjunto de técnicas orientadas al logro del menor despilfarro posible de agua.

La eficiencia hídrica en sistemas de riego significa que el agua que se emplea en el riego de un jardín, por ejemplo, sea la apropiada para que las plantas se encuentren en buen estado, saludables.

¿Qué son los sistemas de riego?

os llamados sistemas de riego están formados por estructuras que nos van a hacer posible determinar y delimitar las áreas o terrenos que son accesibles de ser cultivados, al aplicarle justamente la cantidad de agua necesaria para las plantas.

A través del tiempo se ha comprobado que el sistema de riego más eficiente es el de la lluvia, ya que ningún otro sistema lo iguala en uniformidad. Sin embargo, las diferentes técnicas de eficiencia hídrica creadas ya han sido perfeccionadas, de manera que un sistema de riego puede parecerse a la lluvia, Pero además de eso, va a ajustar el riego a la cantidad necesaria que necesita la plantación en particular.

Estos sistemas están formados por varios componentes. Dependiendo de dichos componentes, puede ser:

  1. Sistema de riego por aspersión. Esta técnica consiste en aplicar el agua a las plantas imitando la caída de la lluvia, es decir, aplicando el chorro de agua pulverizada, en gotas. Este sistema funciona a través de una red de tuberías que van a transportar el agua hasta los aspersores, que se valen de la presión para lanzarla. Para potenciar este tipo de riego, el agua se distribuye a través de un sistema de bombeo.
  2. Sistema de riego por goteo, o gota a gota. Se trata de una técnica que va a permitir una mejor aplicación del agua y del abono en los medios agrícolas de las zonas más secas. El agua aplicada a través de esta técnica, se infiltra directamente en el suelo por medio de un sistema formado por tuberías y emisores, que van a irrigar de esta manera toda  la zona radicular. Este sistema es conocido también como sistema de riego localizado.
  3. Sistema de riego superficial. Esta técnica consiste en aplicar el agua al suelo por medio de la gravedad. Incluye una gran cantidad de variantes de este sistema, por ejemplo, por surcos, pozas, fajas, por canteros, de careo, etc., en los que el agua se lleva a la parcela y el mismo suelo la va distribuyendo cubriendo la totalidad o sólo parte de su superficie, según sea necesario.

¿Qué es la eficiencia del riego?

Es la eficiencia que debe existir en la aplicación del agua en un sistema de riego. Debe haber una proporción porcentual entre la cantidad de agua que se llega a almacenar en la llamada zona radicular (que está disponible para la planta) y la cantidad de agua que es aplicada por el sistema de riego.

La eficiencia de la aplicación adecuada y su uniformidad son sus principales indicadores.

¿Cuáles son los criterios para diseñar un sistema de riego?

Para diseñar un sistema de riego que cumpla con los criterios de eficiencia hídrica, debe tomarse en cuenta que éste cumpla con:

  1. Aplicar el agua de una manera uniforme. Para cumplir con este criterio de uniformidad se deben señalar algunos aspectos, como:
  • Conseguir emisores de riego que posean una buena cobertura 
  • Ajustar la instalación para que los emisores de riego trabajen con  la presión óptima.
  • Cerciorarnos de instalar la tobera apropiada en aspersión en cada uno de los emisores, para que de esta manera la pluviometría sea proporcional al ángulo de cobertura de riego que posee.
  • Asegurarnos en tener en cuenta los desniveles que existan en el jardín, para ajustar la situación de los emisores de riego y el modelo a elegir.
  • Efectuar una buena regulación de cada emisor al momento de  ponerlos en funcionamiento.

2.Aplicar la cantidad adecuada de agua que requieran las plantas. En este caso, también existen varios criterios que se deben tener en cuenta cuando se quiere diseñar la instalación de riego. Entre estos criterios,  los más importantes son:

  • Fraccionar el jardín en todas los sectores que sean  necesarias y, hecho esto, sectorizarlas por separado, a pesar de que esto cause un incremento de sectores teóricos de riego. Esta es una inversión que se recupera de una forma rápida, tomando en cuenta el precio de instalación ante el precio del consumo de agua.
  • Se debe adoptar un sistema de automatización que se adecúe a cada circunstancia. En general, siempre es preferible una automatización centralizada.
  • Programar la instalación de diferentes sensores de control climático, como por ejemplo los pluviómetros,  los sensores de viento, los sensores de ETP, entre otros.
  • Concordar los tiempos de riego con las necesidades particulares de cada sector, por ejemplo, de forma semanal, diaria, etc.
  • Preparar mecanismos que eviten el despilfarro de agua al producirse roturas en la red.
  • Se debe Incluir en el proyecto de riego algunos mecanismos que eviten las escorrentías en las zonas de pendientes y desniveles.
  • Dentro de lo posible, crear  un sistema para  aprovechamiento del agua de lluvia.

Si se proyecta un sistema de riego siguiendo estas recomendaciones, se contará con un sistema que presentará una elevada uniformidad de riego. Esto se verá recompensado con un crecimiento vegetal equilibrado además de un aumento en el nivel de germinación, y al ser establecidos en jardines de nueva construcción, evitaremos zonas encharcadas y/o secas, según el caso.

¿Qué es la Eficiencia de aplicación (Ea)?

Se conoce como eficiencia de aplicación (Ea) la relación que existe entre el agua que se queda almacenada en la zona donde se encuentran las raíces de los cultivos (y que puede ser aprovechada por ellas) y el agua total que es aplicada durante el riego.

¿Qué es el Coeficiente de uniformidad?

La uniformidad de la aplicación del agua durante el riego es un aspecto muy importante a tomar en cuenta durante la aplicación del agua. Esta uniformidad implica que todas las plantas que se encuentran dentro de la misma zona irrigada deberían recibir exactamente la misma cantidad de agua cuando ésta es aplicada.

La uniformidad en el riego se ve afectada por factores como:

  1. El chorro lanzado por los aspersores no alcanza de manera uniforme toda la zona de cobertura.
  2. Pueden encontrarse tapadas algunas áreas del sistema de aspersores y la cantidad de agua no se aplica de igual manera.
  3. La presión del agua también influye generando variaciones en el sistema de riego.
  4. El viento también es un factor que ocasiona variaciones ya que arrastra el agua a otras distancias.

El Coeficiente de uniformidad (CU) nos va a indicar la uniformidad que existe entre la distribución del agua aplicada y el riego en el suelo. Si la uniformidad es baja, indica que existe un mayor riesgo de déficit de agua en algunos sectores, así como un mayor riesgo  de filtración profunda en otras áreas. Este coeficiente se mide colocando  unos vasos colectores en una superficie, para de esta manera medir la cantidad caída en cada uno de ellos y determinar de una manera estadística el porcentaje  de uniformidad en los volúmenes recolectados.

Pérdidas de agua durante el riego

Al diseñarse el sistema de riego apropiado para su plantación, es preciso tener en cuenta que pueden ocurrir pérdidas de agua por factores como:

  1. Escorrentía. Este factor va a representar la fracción del agua de riego que se queda circulando  sobre la superficie del suelo cuando se efectúa el riego, sin infiltrarse en el mismo y sin  ser retenida por las plantas. Estas pérdidas pueden llegar a ser significativas en riego por superficie, más aún cuando la pendiente del terreno es superior al 4 por 1000. 
  2. Percolación profunda. Se trata de  la fracción del agua de riego que se infiltra en el suelo y atraviesa toda la zona radicular de la planta sin quedar retenida en ella, razón por la cual no es aprovechada.
  3. Evaporación. Es cuando el  agua se evapora y es arrastrada por el aire mientras se produce la irrigación, por lo que no es absorbida por las plantas. En ocasiones, dependiendo de la temperatura, puede  llegar a ocurrir que el 25 % del agua que sale de los aspersores no llegue a alcanzar el suelo.
  4. Arrastre por el viento. Se refiere a la cantidad de agua que el viento  arrastra bajo la  acción de ráfagas de aire, que pueden ser eventuales o continuadas.
  5. Pérdidas por transporte y distribución. Nos indican las pérdidas que, por lo general, ocurren en canales no revestidos o con revestimientos en mal estado, con presencia de hierbas, tierra y otras obstrucciones, así como por algunos salideros en los conductos.

Si deseas saber más y necesitas información extra, no dudes en visitar nuestra web y ponerte en contacto con nosotros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Abrir chat