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Filtros de riego. Sistemas y mantenimiento.

Los filtros de riego constituyen una pieza fundamental en un sistema de riego, principalmente en riego por goteo. Su función es separar las partículas que contiene el agua para evitar la obstrucción en tubería y emisores de agua o goteros causada por los sedimentos o partículas en suspensión.

Los filtros deben tener un mantenimiento periódico en función del tipo de agua, de su procedencia, de las partículas que lleve consigo y las que arrastre en su camino al filtro. Por este motivo, es imprescindible utilizar un sistema de filtración en cualquier instalación de riego, aún más si la salida del agua se produce a través de un gotero. El no hacerlo podría
generar obturaciones en la circulación y la salida del agua, provocando desgaste o rotura de
material, y su consiguiente pérdida económica en su instalación.

Tipos de filtros de riego


Dentro de los filtros de riego, podemos diferenciarlos en función de su mantenimiento periódico: filtros automáticos y filtros manuales.

La diferencia que existe entre ambos filtros es el método de limpieza que necesitan. El primer caso suele utilizarse para grandes instalaciones agrícolas, ya que su limpieza se puede programar automáticamente, sin necesidad de tener que acudir a la instalación. En el caso de los filtros manuales, estos deberán ser limpiados por nosotros periódicamente en función de la suciedad que puede generar el filtro respecto a la calidad del agua que circule por la tubería. Estos últimos suelen ser filtros para pequeños caudales, donde debido a su economía es más rentable su uso frente a los automáticos.

Por su sistema de filtrado, principalmente se usan en agricultura dos materiales: filtros de anillas y filtros de mallas. ¿En qué consiste cada uno de ellos? ¡Te lo contamos!

El primero de ellos, filtro con anillas, es un sistema formado por un cilindro compuesto de un conjunto de anillas en su interior. Su funcionamiento sería similar al de un embudo. Las partículas quedarían retenidas por este sistema de anillas, impidiendo su paso a través de las tuberías. Este sistema resulta bastante eficaz y económico teniendo en cuenta su rendimiento.

El segundo de ellos es el filtro con malla. Como su propio nombre indica, el sistema está formado por una carcasa en cuyo interior contiene una malla de plástico o metal que funciona a modo de colador. Estos sistemas de filtrado debe tener un mantenimiento manual periódico para eliminar todas aquellas partículas o sedimentos retenidos en el interior del mecanismo. Tanto los filtros de anillas como los filtros de malla pueden ser utilizados en filtros automáticos y manuales. Ambos sistemas retienen las partículas en función de un grado de filtración. La capacidad de filtración de cada uno de estos sistemas recibe el nombre de micraje. Cuanto mayor es el micraje, también será mayor la capacidad de retener partículas. Por el contrario, cuanto menor sea la capacidad para retener partículas, menor será el micraje. La medida estándar de micraje en agricultura es 120 mesh (equivalente a 130 micras), pero dependiendo de la calidad del agua, pueden usarse micrajes de mayor o menor rango.

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