La agricultura española apuesta por el riego por goteo
La agricultura española apuesta por el riego por goteo

Las estadísticas nos ofrecen datos muy interesantes cada año. Datos que pueden parecer aburridos o inútiles y que, sin embargo, son la clave de numerosos avances. Los obtenidos de los últimos años en el sector han dejado en evidencia que la agricultura española cada vez apuesta más por el riego por goteo.

En el año 2016, en la agricultura española se utilizaron 14.949 hectómetros cúbicos (hm3) de agua para regadío. Una cifra que resultó ser muy similar a la que se dio en el año 2015, pero con una diferencia importante: se hizo un uso mayor en el 2016 de técnicas de riego por goteo y aspersión que las que se hicieron el año anterior en detrimento del tradicional método de riego por gravedad.

Estos datos se han obtenido de un estudio realizado por medio de una Encuesta sobre el uso del agua en el sector agrario (Euasa) y fue publicada en el Instituto Nacional de Estadística. De este estudio se obtuvieron también datos que colocaban a Andalucía como primera comunidad autónoma en consumo de agua de riego y a La Rioja como la región que más redujo el volumen del mismo en relación al 2015, teniéndose en cuenta que el estudio en cuestión se realizó sobre el año 2016 y los datos obtenidos se compararon con los del ejercicio anterior.

Según los datos reunidos, el 39,4% del agua de riego, que representa un 2,6% más que el año anterior, se distribuyó mediante sistemas de riego por goteo frente al 33,2% que lo hizo a través del sistema de regadío por gravedad y al 27,4% que lo hizo con técnicas de riego por aspersión.

Andalucía es la comunidad autónoma a la que se le reconoce un mayor uso de volumen de agua para regar a través de sistemas por goteo. Castilla y León es la comunidad que más lo hace por riego de aspersión y, finalmente, es Aragón quien más utiliza el regadío por gravedad.

En cuanto a los tipos de cultivos, los que más necesitaron del agua consumida fueron los herbáceos que incluyen cereales, legumbres, arroz, maíz y cultivos forrajeros. Por detrás de estos se encuentran los cultivos de frutas, patatas y hortalizas, los olivares y los viñedos.

Interesante resulta también saber que el 75% del volumen total de agua disponible para el riego fuera de origen superficial siendo el 1,9% procedente de desalinizadoras y depuradoras; y el 23,1% restante de origen subterráneo.

La comunidad autónoma que más agua utiliza para el regadío, Andalucía, redujo su consumo durante el año 2016 en un 3,1%, mientras que La Rioja lo hizo en un 25,6%. Estas cifras son las más extremas y las que nos permiten ver que el cambio es posible.

Este cambio requiere una iniciativa comprometida por parte de agricultores y compañías, la accesibilidad a piezas de calidad más eficientes y el cambio a técnicas de riego que permitan un uso más adecuado del agua en función de las características de cada terreno y cultivo.